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martes, 8 de abril de 2014
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Nuestras fotos de España en FB:
ELE para rusohablantes. Estilos directo e indirecto
ELE para
rusohablantes: estilos directo e indirecto
Передаём слова автора.
Как это правильно сказать по-испански?
При переводе в
косвенную речь вопроса без вопросительного слова употребляется частица si (=ли):
Прямая речь.
Me pregunta: "¿Has hecho los deberes?"
Он меня спрашивает: "Ты сделал домашнее задание?"
Me pregunta: "¿Has hecho los deberes?"
Он меня спрашивает: "Ты сделал домашнее задание?"
Косвенная речь.
Me pregunta si he hecho los deberes
Он меня спрашивает, сделал ли я домашнее задание.
Me pregunta si he hecho los deberes
Он меня спрашивает, сделал ли я домашнее задание.
domingo, 2 de junio de 2013
IDIOMA Y OTRAS BARRERAS PARA INTERNACIONALIZARSE
¿Por qué las empresas tardan tanto en arrancar en algunos mercados?
Estas son algunas de las razones por las que a las PYMEs españolas
les cuesta tanto dar el salto al mercado
internacional: miedo a lo desconocido, idioma, cultura, coste, minimizar riesgos,
comodidad, falta de recursos financieros, falta personal, etc.
Según el estudio “Tendencias hacia la internacionalización
de las PYMEs españolas” realizado por la EOI (Escuela de Organización
Industrial), las barreras que suelen encontrarse en su internacionalización
son: el idioma (el 10,9%), la falta de información (el 7,3%), el
desconocimiento de los competidores (el 4,8%), la burocracia y trámites (el
3,6%), etc.
Por consiguiente, para superar los obstáculos culturales entre las empresas españolas y los posibles clientes o socios rusohablantes tenemos que empezar por analizar:
- Idioma
- Gustos, costumbres y tradiciones
- Particularidades sociales y psicológicas
Para las recibir clases de ruso o traducir algún texto envíen sus mensajes a nuestro correo:
unpodeto@gmail.com
También se imparten clases de español como lengua extranjera para extranjeros (todos los niveles).
Profesores especializados en Enseñanza de ELE con el Título de Máster Oficial por la UIMP - Instituto Cervantes
Etiquetas:
cantabria,
ruso,
traducción,
traducir del ruso,
преподавание испанского в испании
miércoles, 2 de junio de 2010
Un curioso artículo sobre las supersticiones rusas

Recetario ruso contra la mala suerte
DANIEL UTRILLA desde Moscú, publicado en El Mundo
DANIEL UTRILLA desde Moscú, publicado en El Mundo
23 de abril de 2008.
- "¿Se puede saber por qué no palmeaste tres veces sobre tu cabeza cuando pasó el tren por encima del puente?"
Aunque parece el título de una novela posmoderna, esto fue lo que me preguntaron el otro día en Moscú cuando pasé en coche por debajo de un puente.
Ante mi mudo desconcierto, uno de los moscovitas que viajaba conmigo me explicó (con la misma naturalidad con la que un padre le explica a su hijo en qué consiste un eclipse de sol) que si uno pasa bajo un puente justo cuando por encima lo hace un tren, conviene palmear las manos por encima de la cabeza tres veces para atraer a la fortuna.
Olvídese de las herraduras y los tréboles de tres hojas: los antídotos rusos contra la mala suerte son más variados, divertidos y desconcertantes que el recetario de Panoramix.
La superstición es contagiosa y debo reconocer que tras varios años en Rusia mi blindaje racional frente a las manías rusas está hoy más agrietado que el sarcófago que recubre el cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil.
Muchas de estas supersticiones populares que los rusos acatan con robótica devoción las he ido incorporando (porque nunca se sabe y más vale prevenir) a mi abanico de actos reflejos, entre los que se incluye el cepillado nocturno de dientes, el encendido de ordenador o la celebración de un gol del Madrid.
De hecho, nunca se me ocurre darle la mano a alguien si estamos separados por el umbral de la puerta (da mala suerte), ni dejo botellas vacías sobre la mesa (de lo contrario nuestras vidas serán huecas). Siempre que regalo flores lo hago en número impar (los ramilletes pares son para los muertos), y me miro de refilón en un espejo cuando vuelvo a casa a por algo que se me había olvidado.Pero estos son los ejemplos más básicos del 'misal' de recetas contra el mal fario que la mayoría de los rusos se sabe de memoria.
Una vez una amiga me pidió prestado por unas horas a mi gato Puzo (Panza) para que espantase a los malos espíritus del piso que acababa de estrenar (aterrorizado le dije que se buscara a otro minino 'cazafantasmas').
Si durante un paseo por la Plaza Roja usted pisa sin querer el zapato a su interlocutor, no se moleste si éste le devuelve el pisotón (es la curiosa forma que tienen los rusos para exorcizar una segura discusión). Tampoco silbe en casa si quiere evitar que la riqueza futura vuele por la ventana, y ni se le ocurra limpiar con la mano las miguitas que hay sobre la mesa si no quiere que su marido se quede calvo (sí, yo también pensé que me estaban tomando el pelo cuando me contaron esta). Así mismo, las mujeres casaderas deben evitar sentarse las esquinas de las mesas, pues de lo contrario no hallarán marido en al menos siete años (el destino dosifica su crueldad a plazos como las hipotecas).
Si los rusos cumplieran sus leyes tan a rajatabla como sus decenas de mandamientos supersticiosos, este país sería más eficiente que un reloj suizo. Antes de emprender un viaje, sus amigos rusos se sentarán a su lado y compartirán unos segundos de silencio (a esta costumbre la llaman 'prisiadem na dorozhku') para que nada se trunque en su camino, incluido el motor del Boeing de Aeroflot en el que está a punto de facturar su destino. Y si sus anfitriones rusos quieren verlo a usted por casa pronto, se cuidarán de no limpiar la casa inmediatamente después de su marcha.
Por cierto, si alguna vez ve que un pasajero de trolebús, autobús o tranvía se zampa su billetito, no piense, por favor, que los rusos pasan hambre (las colas desaparecieron hace ya más de quince años). La explicación es mucho más sencilla e increíble: si las tres cifras del ticket suman igual que las tres últimas, conviene tragarse el papelito como método infalible para invocar la buena suerte (hay que decir que desde que han cambiado los finos papelitos por tarjetas acartonadas el rito se ha vuelto pelín más indigesta).
Además de tocar madera, los rusos conjuran el mal fario escupiendo tres veces sobre el hombro izquierdo (donde se agazapa el diablo). En caso de que se le cruce un gato negro bastará con que se agarre un botón para repeler la mala suerte. Pero si se da el caso de que usted rompe un espejo (Dios no lo quiera) la cosa se pone chunga: el desaguisado anuncia desgracias ineludibles y personalmente le aconsejo que repita todos los remedios citados (pues nadie ha sabido darme un remedio infalible para contrarestar esta dura prueba del destino).
Si hay un pueblo fatalista ese es el ruso, que se rinde ante la 'sudba', la suerte o destino sin oponer resistencia. Es por esta razón que no acabo de comprender bien cómo un pueblo que cree que el destino es inamovible, se molesta en acatar tantos apaños y supercherías para sortear el embate de la mala suerte. Si no existe escudo capaz de detener los misilazos del destino, ¿para qué molestarse poner tiritas sobre las grietas de un edificio -el de la buena suerte- que cederá cuando tenga que ceder? Imagino que lo hacen (lo hacemos) por si las moscas.
Por cierto, ya que hablamos de bichos, debo decir que de todas las supersticiones rusas mi predilecta es la de la araña. Y me van a permitir que se la cuente: me aseguran mis conocidos rusos que si usted ve en su casa a una araña que asciende por su hilo, tenga por seguro que se avecina una buena noticia. Si por el contrario la araña desciende, la noticia será negativa.Creo que a esta corresponsalía le va haciendo falta un baremo mediático de ocho patas...
Aunque parece el título de una novela posmoderna, esto fue lo que me preguntaron el otro día en Moscú cuando pasé en coche por debajo de un puente.
Ante mi mudo desconcierto, uno de los moscovitas que viajaba conmigo me explicó (con la misma naturalidad con la que un padre le explica a su hijo en qué consiste un eclipse de sol) que si uno pasa bajo un puente justo cuando por encima lo hace un tren, conviene palmear las manos por encima de la cabeza tres veces para atraer a la fortuna.
Olvídese de las herraduras y los tréboles de tres hojas: los antídotos rusos contra la mala suerte son más variados, divertidos y desconcertantes que el recetario de Panoramix.
La superstición es contagiosa y debo reconocer que tras varios años en Rusia mi blindaje racional frente a las manías rusas está hoy más agrietado que el sarcófago que recubre el cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil.
Muchas de estas supersticiones populares que los rusos acatan con robótica devoción las he ido incorporando (porque nunca se sabe y más vale prevenir) a mi abanico de actos reflejos, entre los que se incluye el cepillado nocturno de dientes, el encendido de ordenador o la celebración de un gol del Madrid.
De hecho, nunca se me ocurre darle la mano a alguien si estamos separados por el umbral de la puerta (da mala suerte), ni dejo botellas vacías sobre la mesa (de lo contrario nuestras vidas serán huecas). Siempre que regalo flores lo hago en número impar (los ramilletes pares son para los muertos), y me miro de refilón en un espejo cuando vuelvo a casa a por algo que se me había olvidado.Pero estos son los ejemplos más básicos del 'misal' de recetas contra el mal fario que la mayoría de los rusos se sabe de memoria.
Una vez una amiga me pidió prestado por unas horas a mi gato Puzo (Panza) para que espantase a los malos espíritus del piso que acababa de estrenar (aterrorizado le dije que se buscara a otro minino 'cazafantasmas').
Si durante un paseo por la Plaza Roja usted pisa sin querer el zapato a su interlocutor, no se moleste si éste le devuelve el pisotón (es la curiosa forma que tienen los rusos para exorcizar una segura discusión). Tampoco silbe en casa si quiere evitar que la riqueza futura vuele por la ventana, y ni se le ocurra limpiar con la mano las miguitas que hay sobre la mesa si no quiere que su marido se quede calvo (sí, yo también pensé que me estaban tomando el pelo cuando me contaron esta). Así mismo, las mujeres casaderas deben evitar sentarse las esquinas de las mesas, pues de lo contrario no hallarán marido en al menos siete años (el destino dosifica su crueldad a plazos como las hipotecas).
Si los rusos cumplieran sus leyes tan a rajatabla como sus decenas de mandamientos supersticiosos, este país sería más eficiente que un reloj suizo. Antes de emprender un viaje, sus amigos rusos se sentarán a su lado y compartirán unos segundos de silencio (a esta costumbre la llaman 'prisiadem na dorozhku') para que nada se trunque en su camino, incluido el motor del Boeing de Aeroflot en el que está a punto de facturar su destino. Y si sus anfitriones rusos quieren verlo a usted por casa pronto, se cuidarán de no limpiar la casa inmediatamente después de su marcha.
Por cierto, si alguna vez ve que un pasajero de trolebús, autobús o tranvía se zampa su billetito, no piense, por favor, que los rusos pasan hambre (las colas desaparecieron hace ya más de quince años). La explicación es mucho más sencilla e increíble: si las tres cifras del ticket suman igual que las tres últimas, conviene tragarse el papelito como método infalible para invocar la buena suerte (hay que decir que desde que han cambiado los finos papelitos por tarjetas acartonadas el rito se ha vuelto pelín más indigesta).
Además de tocar madera, los rusos conjuran el mal fario escupiendo tres veces sobre el hombro izquierdo (donde se agazapa el diablo). En caso de que se le cruce un gato negro bastará con que se agarre un botón para repeler la mala suerte. Pero si se da el caso de que usted rompe un espejo (Dios no lo quiera) la cosa se pone chunga: el desaguisado anuncia desgracias ineludibles y personalmente le aconsejo que repita todos los remedios citados (pues nadie ha sabido darme un remedio infalible para contrarestar esta dura prueba del destino).
Si hay un pueblo fatalista ese es el ruso, que se rinde ante la 'sudba', la suerte o destino sin oponer resistencia. Es por esta razón que no acabo de comprender bien cómo un pueblo que cree que el destino es inamovible, se molesta en acatar tantos apaños y supercherías para sortear el embate de la mala suerte. Si no existe escudo capaz de detener los misilazos del destino, ¿para qué molestarse poner tiritas sobre las grietas de un edificio -el de la buena suerte- que cederá cuando tenga que ceder? Imagino que lo hacen (lo hacemos) por si las moscas.
Por cierto, ya que hablamos de bichos, debo decir que de todas las supersticiones rusas mi predilecta es la de la araña. Y me van a permitir que se la cuente: me aseguran mis conocidos rusos que si usted ve en su casa a una araña que asciende por su hilo, tenga por seguro que se avecina una buena noticia. Si por el contrario la araña desciende, la noticia será negativa.Creo que a esta corresponsalía le va haciendo falta un baremo mediático de ocho patas...
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martes, 23 de marzo de 2010
Что мы можем делать на испанском языке после нескольких неделей занятий...
Что мы можем делать по-испански?
Ø Рассказать о некоторых привычках и традициях испанцев:
... Hay más formulas útiles. Cuando alguien estornuda, se dice
"Jesús" o "salud". Evitarlo se considera de mala educación.
"Salud" también se dice cuando se da un brindis a la salud de
alguien. Y, al brindar, cuando las copas se rozan, imitando el sonido
del cristal, dicen "chin-chin"...
Ø Рассказать о погоде. Использовать конструкцию ir + infinitovo для выражения будущего:
Hace frío. Hace viento. Va a llover. Dicen que van a subir las temperaturas.
Ø Говорить о вкусах, используя эти местоимения:
Me gusta este sitio. No me gustan los macarrones.
Me encanta estar aquí. No me ha gustado nada la ciudad de Roma.
No me cae bien ese chico, es antipático. Me ha parecido genial la película de Avatar.
Ø Рассказать о прошлом, используя еще одно прошедшее время - Pretérito Indefinido
Ø Это время мы применяем для событий в конкретном отрезке времени (вчерашний день, прошлый месяц, конкретный год и т.п.), который не связан с сегодняшним днем.
- ВЧЕРА МЫ ХОДИЛИ ПОДАВАТЬ ДОКУМЕНТЫ. МАРИЯ ПРИЕХАЛА В ИСПАНИЮ В 2009 ГОДУ.
- AYER FUIMOS A PRESENTAR LOS DOCUMENTOS. MARÍA VINO A ESPAÑA EN 2009.
Me gustó mucho la paella. Nos cayó muy bien tu hermano. Le pareció un poco rara la forma de saludar de los españoles.
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